Jesús Resucitado.
Estas líneas no son un ensayo religioso. Tampoco son un estudio filosófico. Mucho menos un tratado intelectual. Son pensamientos entrelazados con sentimientos.
Este ensayo trata del amor personificado. Trata de la connotación más humana de lo más divino. Trata de aplicar algo sencillo en un mundo complejo. Trata de amar la vida enfrentando la muerte. La vida que viviera Jesús de Nazareth hace más de dos mil años como modelo para todos en todo tiempo, como preparación para enfrentar la muerte; pero sobre todo para vencerla en la resurrección .
El vencer la muerte y el nacer a la vida eterna tiene una vigencia absoluta hoy. Quizás más vigente de los que nos imaginamos. El mundo contemporáneo, plegado de contrastes, angustias, injusticias , tragedias y desigualdades necesita resucitar a una vida plena, fresca, nueva, libre. La vida llena de amor puro que nunca se contamina de fanatismo religioso ni de ateísmo extremo.
La imperfección humana ( mal entendida) nos lleva cada vez más a la necedad y hastío, a la duda y la pobreza, a la pobre autoestima y la crítica malsana. La imperfección humana ( bien entendida) ayuda, paradójicamente, al ser humano a buscar ser más perfecto.
El Cristo de hoy en la Pascua de Resurrección nos invita a vivir la vida a plenitud..al máximo de nuestras capacidades y habilidades pidiéndonos sólo dos requisitos….el primero…adoptar el amor como principio único y puro en nuestras vidas y el segundo…cumplir con el manual de especificaciones para vivir como él lo hizo ..para poder enfrentar la muerte como El lo hizo tambien. Ninguno de los dos es fácil. Realmente nadie dijo que lo fuera. ..
Jesús al vivir , cuidadosamente nos enseñó desde como no ser ni disonantes ni hipócritas, ni soberbios ni envidiosos, ni discriminadores ni egoístas, ni violentos ni desamorados.
Jesús al morir, nos enseñó en carne y hueso el valor del sacrificio y la honradez, el perdón y la misericordia, de la gracia y la lucha interior.
Jesús al resucitar nos enseña que el amor lo es todo. Que Dios está en él y que está en nosotros. Que podemos resucitar con él al hacer el bien a todos los que lo necesitan y los que no nos quieren , al cumplir nuestras responsabilidades , al vencer la mediocridad y la tristeza, al luchar contra la injusticia y la violencia, al vivir nuestra vida con profunda fé y entrega.
Al final del día no sólo es cuestión de pasar lista a los mandamientos para verificar nuestro cumplimiento…es encriptar en nuestro ADN el amor puro para que luego sea sangre vital para nuestros cuerpos , óxigeno para nuestras mentes y vida para nuestras almas!!
Han pasado más de 2000 años desde que Jesús triunfara sobre la muerte para siempre. Sin embargo hoy más que nunca necesitamos resucitar del pantano de nuestras calamidades humanas para dar paso al genuino y auténtico amor puro que hace girar al mundo.
Jorge Manuel Zelaya Fajardo
16 de Abril de 2006
Este ensayo trata del amor personificado. Trata de la connotación más humana de lo más divino. Trata de aplicar algo sencillo en un mundo complejo. Trata de amar la vida enfrentando la muerte. La vida que viviera Jesús de Nazareth hace más de dos mil años como modelo para todos en todo tiempo, como preparación para enfrentar la muerte; pero sobre todo para vencerla en la resurrección .
El vencer la muerte y el nacer a la vida eterna tiene una vigencia absoluta hoy. Quizás más vigente de los que nos imaginamos. El mundo contemporáneo, plegado de contrastes, angustias, injusticias , tragedias y desigualdades necesita resucitar a una vida plena, fresca, nueva, libre. La vida llena de amor puro que nunca se contamina de fanatismo religioso ni de ateísmo extremo.
La imperfección humana ( mal entendida) nos lleva cada vez más a la necedad y hastío, a la duda y la pobreza, a la pobre autoestima y la crítica malsana. La imperfección humana ( bien entendida) ayuda, paradójicamente, al ser humano a buscar ser más perfecto.
El Cristo de hoy en la Pascua de Resurrección nos invita a vivir la vida a plenitud..al máximo de nuestras capacidades y habilidades pidiéndonos sólo dos requisitos….el primero…adoptar el amor como principio único y puro en nuestras vidas y el segundo…cumplir con el manual de especificaciones para vivir como él lo hizo ..para poder enfrentar la muerte como El lo hizo tambien. Ninguno de los dos es fácil. Realmente nadie dijo que lo fuera. ..
Jesús al vivir , cuidadosamente nos enseñó desde como no ser ni disonantes ni hipócritas, ni soberbios ni envidiosos, ni discriminadores ni egoístas, ni violentos ni desamorados.
Jesús al morir, nos enseñó en carne y hueso el valor del sacrificio y la honradez, el perdón y la misericordia, de la gracia y la lucha interior.
Jesús al resucitar nos enseña que el amor lo es todo. Que Dios está en él y que está en nosotros. Que podemos resucitar con él al hacer el bien a todos los que lo necesitan y los que no nos quieren , al cumplir nuestras responsabilidades , al vencer la mediocridad y la tristeza, al luchar contra la injusticia y la violencia, al vivir nuestra vida con profunda fé y entrega.
Al final del día no sólo es cuestión de pasar lista a los mandamientos para verificar nuestro cumplimiento…es encriptar en nuestro ADN el amor puro para que luego sea sangre vital para nuestros cuerpos , óxigeno para nuestras mentes y vida para nuestras almas!!
Han pasado más de 2000 años desde que Jesús triunfara sobre la muerte para siempre. Sin embargo hoy más que nunca necesitamos resucitar del pantano de nuestras calamidades humanas para dar paso al genuino y auténtico amor puro que hace girar al mundo.
Jorge Manuel Zelaya Fajardo
16 de Abril de 2006


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